“El branding no es lo que dices de tu empresa, sino lo que el mercado percibe en cada interacción”. Con esta idea arrancó el webinar centrado en uno de los grandes pilares estratégicos de cualquier organización: la construcción de marca en un entorno cada vez más competitivo, digital y cambiante.
La sesión, moderada por Noelia Sanz, gestora de contenidos y marketing digital en TACTIO, contó con la participación de Antonio Furest, quien abordó cómo el branding omnicanal —y su evolución hacia la hiperpersonalización— se ha convertido en un elemento clave para diferenciarse y generar valor sostenible en el tiempo.
De la omnicanalidad a la hiperpersonalización
Durante su intervención, Antonio explicó cómo la relación con el cliente ha evolucionado en los últimos años: desde un modelo monocanal a la actual realidad de hiperpersonalización, impulsada por la tecnología y la inteligencia artificial.
En este contexto, ya no basta con ofrecer una experiencia coherente en todos los canales. El reto actual es adaptar cada interacción a cada cliente, generando experiencias únicas y relevantes.

Mucho más que imagen: el verdadero valor de la marca
Uno de los puntos clave fue entender que el branding es mucho más que la identidad visual. Aunque elementos como el logotipo o los colores forman parte de la marca, el verdadero valor reside en aspectos más profundos:
- El propósito
- Los valores
- La cultura empresarial
- La experiencia que se ofrece
“El branding define quién eres, qué representas y cómo quieres ser recordado”.
La marca se construye en cada interacción
Antonio insistió en que la marca no es propiedad de la empresa, sino del mercado. Cada interacción —con clientes, proveedores o empleados— contribuye a construirla o deteriorarla.
En este sentido, los llamados “momentos de la verdad” adquieren especial relevancia, ya que cualquier contacto puede reforzar la confianza o generar una percepción negativa difícil de revertir.
Este planteamiento sitúa a los empleados como un elemento clave dentro del branding. Antes de impactar en el cliente, resulta imprescindible alinear al equipo interno con la cultura y el propósito de la empresa, ya que son quienes trasladan esa propuesta de valor en el día a día.
En esta línea, Antonio subrayó que la construcción de marca responde a un proceso continuo, basado en la coherencia entre lo que la empresa define y lo que realmente ejecuta en cada una de sus interacciones.